Recomendaciones para la primera clase de español

qué hacer en la primera clase de español

La primera clase de español es el inicio de muchas cosas, tanto para los alumnos como para el mismo profesor, no sólo sobre la enseñanza en sí mismo sino, sobre todo, en relación a las relaciones que se establecen entre profesores y estudiantes. Como vulgarmente se dice, las primeras impresiones cuentan y los alumnos van a desear o no que llegue la próxima clase dependiendo de cómo se sintieron en la primera.

 

Lo mejor, no sólo para la primera clase sino también para todas las demás, es prepararse de antemano lo mejor posible. Si bien a veces la improvisación crea momentos de aprendizaje extraordinarios, es verdad que el éxito de cualquier clase pasa por una buena planificación previa.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de comenzar un curso es el de preparar el aula para que sea acogedora y sea una manera de dar la bienvenida a los estudiantes. Algo que funciona bien es poner un poco de música en español, a poder ser de un artista que sea reconocible para ellos, eso quitará un poco de seriedad al momento y hará a los estudiantes perder un poco de miedo y del nerviosismo con el que llegan.

Se puede decorar también el aula con carteles relacionados con el mundo hispanohablante y palabras o expresiones que van a necesitar y que pueden ser útiles para ser usadas como apoyo. Yo, por ejemplo, escribo también siempre la palabra Bienvenidos en la pizarra antes de que lleguen y me aseguro mediante gestos que comprenden lo que significa.

 

Algo esencial a la hora de preparar una primera clase es la realización de un análisis de necesidades previo con la ayuda de cuestionarios o entrevistas. Es decir, buscar la forma de conocer el grupo al que se va a enseñar. Por ejemplo, si ya se conocen entre ellos, de qué edades son o en qué trabajan, si han hecho algún otro curso de español antes o conocen otros idiomas, qué personalidad tienen, de qué manera han estado aprendiendo antes del curso, cuáles son sus intereses, etc. Cualquier tipo de información que vaya a ser útil al profesor para preparar las clases antes y para prevenir posibles problemas con lo que se ha pensado hacer.

 

Creo que, en esa primera clase, es casi más importante preocuparse por establecer un clima de confianza en el que todos pierdan los nervios del principio que realmente enseñar propiamente dicho. Es mejor centrarse en crear un ambiente lúdico y relajado, más tarde ya se tendrá tiempo de introducir contenidos.

Yo me centraría en dos aspectos:

  • que los estudiantes aprendan a cómo presentarse. Se presenta un modelo a partir del profesor y los estudiantes practican primero en parejas y, después en grupo, para llegar a conocer a todos los compañeros al final.
  • que los estudiantes vean que su conocimiento del español no es completamente nulo. Eso se puede hacer, por ejemplo, mediante actividades en las que, a partir de una lista de palabras fácilmente reconocibles (hospital, restaurante, hotel, salsa, café, taxi, universidad, farmacia) deben señalar aquellas de las que reconocen su significado.

Una actividad similar, en la que se necesita el uso de la pizarra digital, se propone en el blog de International House Barcelona.

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